Inteligencia y Astucia

Los retos que tenemos en la actualidad, exigen estabilidad en las personas que están en eminencia y requieren de líderes ubicados y centrados en sus emociones. La crisis que vivimos, es generada por el desequilibrio emocional que poseen los que tienen la responsabilidad de tomar decisiones.

Su condición inestable, los hace ‘no confiables’; pero, ¿en qué consiste esta desconfianza?

Hay dos tipos de personas: las que tienen control emocional y las que viven atrapadas en sus emociones. Las que tienen control de sus emociones y que además poseen conocimiento y experiencia, son personas potencialmente productivas, efectivas y eficientes para promover el desarrollo, el cambio y la transformación; a este tipo de personas, se les identifica como: INTELIGENTES.

Inteligente, viene del latín, intus = entre; legere = escoger. Una persona inteligente, es alguien que sabe escoger o tomar decisiones. Es un atributo que se alcanza cuando el conocimiento es acompañado del control emocional.

Pero también existen las personas que viven atrapadas en sus emociones. Son aquellas que también pueden ser muy entendidas o conocedoras, pero no se les puede llamar inteligentes, sino astutas, por el descontrol emocional en el que viven.

La palabra astucia, viene del latín ‘astutia’ que significa: fuerza instintiva. Son consideradas astutas, aquellas personas dominadas por sus arrebatos y su ambición desmedida. Son los que carecen de equilibrio o control para el manejo sabio e inteligente de todo lo que hacen.

Todos conocemos personas que son capaces, pero que lamentablemente también son dominadas por su ambición desmedida. Son personas que se pierden con facilidad, porque no saben caminar en terrenos complicados. El General Obregón dijo: “nadie puede soportar un cañonazo de cincuenta mil pesos”. Esta frase, se cumple en aquellos que no han trabajado para ser emocionalmente inteligentes. El astuto, no sabe medir o pesar las circunstancias porque no posee control para ser un instrumento para el orden y el cambio.

Los que poseen el control sobre sus emociones y sus ambiciones, exhiben sus capacidades como inteligencia, mientras los que no, las exhiben como astucia.

Resumiendo, podemos decir que el inteligente, es una persona que posee conocimiento, experiencia, capacidad y equilibrio o control emocional para no ser presa de la ambición desmedida que genera ilegalidad y corrupción. Una persona inteligente, es la que avanza, conquista, logra, corrige, cambia y transforma lo que pasa por sus manos. Mientras el astuto, es el que posee capacidad y conocimiento, así como la información suficiente y la experiencia para realizar el trabajo que se le encomiende, pero su descontrol emocional, no le permite concebir la idea global del cambio integral, porque su ambición desmedida sólo le permite pensar él.


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