El valor del tiempo

Una de las cosas más importantes en la vida, es comprender que somos finitos, y necesitamos aprovechar cada minuto que tenemos. Para ilustrar esta reflexión, te invito a considerar el promedio de vida de un ser humano, el cual es de 75 años.

Basados en esta edad, nos daremos cuenta que un joven de 18 años, sólo tiene 57 años disponibles; los cuales, equivalen a 499,320 horas entre noches y los días.

De esos 57 años, va a dormir 8 horas diarias, y nos dan un total de 166,440 horas, un equivalente a 19 años de su vida. Invertirá 4 horas diarias transportándose de un lugar a otro para realizar sus actividades cotidianas, desde el momento que se levanta, va al baño, come, toma un camión o se traslada en su auto y hace sus compras. Esto equivale a 83,220 horas ó 9.5 años de esos 57 años.

Pasa 8 horas diarias estudiando o trabajando, lo que equivale a 166,440 horas ó 19 años de su vida. Usa tres horas diarias para ver televisión y practicar ociosidades para un total de 62,415 horas ó 7 años.

Si sumamos los 19 años de sueño, los 9.5 años de transportación, los 19 años de estudio o trabajo, y los 7 años de ociosidades, nos da un total de 54.5 años, los cuales, restados a los 57 años disponibles, encontramos que un joven de 18 años tan sólo tiene 2.5 años efectivos para valorar profundamente la vida.

Al ver esta realidad, podemos entender por qué muchas personas a pesar que desean ser mejores en la vida, no logran trascender en su esencia transpersonal. Quien entiende estas matemáticas, busca aprovechar y deja de decir: ‘mañana’, ‘en otra ocasión’, ‘ya que me case’, ‘ya que tenga hijos’, o ‘ya que me haga viejo’.

Si los números anteriores te sorprenden, te invito a ver lo que sucede con un hombre de 30 años, al que sólo le restan 45 años de vida, el equivalente a 394,200 horas.

Duerme 8 horas diarias, lo que es un total de 131,400 horas ó 15 años. Invierte 4 horas diarias transportándose (65,700 horas ó 7.5 años). Trabaja 8 horas diarias (131,400 horas ó 15 años). Usa 3 horas para ver televisión y ociosidades que equivalen a 52,500 horas ó 6 años.

Si sumamos los 15 años de sueño, los 7.5 de transportación, los 15 de trabajo y los 6 de ociosidades, nos dan un total de 43.5 años; los cuales, restados a los 45 años disponibles, encontramos que sólo tiene 1.5 años para valorar profundamente la vida.

Si un hombre o una mujer de 30 años, sólo cuenta con 1.5 años efectivos, imaginemos a un hombre o mujer de 45 ó 50 años de edad.

Este análisis, no es para preocuparnos, sino para apreciar que no podemos pasarnos la vida diciendo mañana o después. Debemos a prender a decir hoy, a actuar, reaccionar y aprovechar cada minuto que vivimos.

Esos 2.5 años en los jóvenes y 1.5 años en los maduros, es un tiempo extremo que la vida y Dios nos dan para que lo distribuyamos en horas y minutos invertidas para alimentar nuestra esencia humana y espiritual. Tiempo que podemos incrementar si nos dedicamos menos a la ociosidad y más tiempo a la proactividad. El enriquecimiento transpersonal del ser humano está en ese tiempo de calidad que tomamos para nosotros y para las personas que nos acompañan en esta vida.


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