La solución ante el desorden - Parte II

Continuando con la información que compartí la semana pasada sobre la solución que nuestro país requiere para contrarrestar los problemas conductuales que nos aquejan, resumiré lo siguiente: La solución, no es la guerra ni las armas, no es el poder de la reacción, ni la restricción de una prohibición. La solución, es la educación formativa, que nos permite en primer lugar contar con gobernantes sensibles generadores de oportunidades para que cada mexicano tenga trabajo, educación, servicios de salud y el respeto a sus derechos; para que cada mexicano, optemos por respetar y no por sobrevivir como ha sucedido en los últimos tiempos, en donde los ricos son más ricos y los pobres son más pobres.

Un gobernante del cambio, es un gobernante que no prohíbe, más bien previene; un gobernante así, es un gobernante con visión sustentable o sostenible. El gobernante del cambio, sabe que la prohibición y la represión no cambian, ni provoca mejoras en las conductas de las personas, ni tampoco transforma a las comunidades. Erróneamente, se ha usado la prohibición como sustituto de la educación formativa. Lo mismo sucede en los hogares ante la falta de educación, donde los padres terminan reprimiendo a sus hijos.

Lo que realmente cambia, transforma y hace crecer a un país son cinco cosas fundamentales: la educación, los modelos de vida, los contextos, los proyectos y la administración o gobierno honesto. Son cinco cosas íntimamente ligadas entre sí que nos ponen en acción y nos ocupan en cosas realmente efectivas para no tener que caer en esos impresionantes operativos que sólo han servido para justificar los cambios que no se han podido lograr. Ninguno de estos cinco elementos puede generar cambios de manera aislada. La educación, sin verdaderos modelos de vida dentro del liderazgo y sin contextos transformados, sin visión y proyectos y sin un gobierno honesto, no puede transformar a México, se necesita los cinco elementos en conjunto.

Los contextos son importantes para arraigar las culturas formativas, de legalidad, ecológicas y de paz. ¿Cuántas veces has visto un anuncio que dice: “prohibido tirar basura”? Y lo que ves a su alrededor, es basura. Estas acciones son muy comunes cuando no se tiene la visión del cambio.

Las autoridades se dan cuenta de algunas zonas donde la incultura de la gente, las usa para depositar la basura; y la solución por la que optan para contrarrestar este mal hábito, es poner un anuncio de prohibición, olvidándose del contexto. Lo correcto, es limpiar primero el lugar y dejarlo en condiciones óptimas para proceder a su conservación por medio de la educación y la cultura preventiva para su sustentabilidad.

Un gobierno sustentable, es aquel, que en primer lugar se trasforma en un líder ejemplar, para posteriormente trabajar en la modificación de los contextos, al mismo tiempo que fomenta la educación formativa dentro de la comunidad por medio de la participación ciudadana.

Un gobierno con liderazgo, se enfoca en transformar los contextos y en activar la participación ciudadana, para aterrizar proyectos sostenibles, exhibiendo así un gobierno con administración honesta.

Un gobierno honesto y sustentable, logra uno de los mejores resultados dentro de sociedad: la participación, la disposición para ser enseñados y la activación de la cultura de legalidad, ecológica, de paz y armonía social.


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