La esencia de una madre

La definición de la palabra “Madre”, es tan amplia como su misión y función en esta vida. Incluye conceptos biológicos, psicológicos, sociales, administrativos, espirituales y hasta laborales. Es mucho más que concebir y parir a un nuevo ser. Es mucho más que vivir un proceso exclusivo y natural del género femenino, es identidad, oficio, vocación y profesión.

La maternidad, abre la oportunidad para crear, para dar vida a un ser que lleve tu sello y pueda con tu trabajo, amor, educación y formación, tener el calificativo de hijo.

Una fémina, tiene oídos, vista, gusto, tacto y olfato. Pero una madre, además de sus cinco sentidos, tiene conciencia, visión, percepción, fe e intuición, que son los sentidos espirituales paralelos a los naturales. Esta es la razón por la que una madre es una mujer que se eleva al nivel de lo sublime.

Por sus sentidos espirituales o transpersonales, analiza, aprende, toma decisiones, establece proyectos de vida, y está en condiciones de elegir los mejores caminos. Una madre, es un ser con un toque divino, que desarrolla dones activados por el amor y la profunda necesidad de cuidar y llevar por buen camino al ser que ha traído al mundo. Una mujer, sabe que puede lograr mucho en la vida y llegar muy lejos; pero cuando es madre, sabe que ya llegó a su destino.

Las mujeres, tienen ojos, pero las madres están forzadas a usarlos; las mujeres, tienen o tuvieron padres, pero las madres entienden lo que es respetarlos; las mujeres, pueden hablar, pero las madres tienen elementos para hacerlo con sabiduría; las mujeres, pueden pensar, pero las madres razonan; las mujeres, tienen capacidades, pero las madres no pueden dejar de usarlas; las mujeres, tienen oportunidades, pero las madres las aprovechan al cien; las mujeres, pueden parir, pero las madres dan vida, son maestras y consejeras. Una madre, es la mujer que come cuando no tiene hambre, duerme cuando no tiene sueño y va al baño cuando no tiene ganas.

Hay madres que tienen a un compañero a su lado y juntos realizan el trabajo más importante que puede recibir la humanidad, la sociedad y los gobiernos: educar y formar a sus hijos para hacerlos hombres y mujeres de bien, con principios y valores. Pero hay otras madres, que solas han sacado adelante a sus hijos, y obtienen fuerzas de donde no hay; esas madres, merecen el más profundo de nuestros reconocimientos, y por esas madres, me pongo de pie.

Muchas mujeres han dado a luz, pero han mostrado que aún son niñas, porque no han sacado esa casta de guerreras para entregarse como se entrega una madre. Son mujeres a las que honramos por su valor pero las invitamos a observar a esas madres que nos enseñan quién y cómo es Dios.

Hay un proverbio que dice: “Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a las piedras preciosas”. Mañana, es el día de las madres, y quiero felicitar a esas mujeres que como madres trabajan para formar a sus hijos. A esas mujeres que con su misión proveen a México y al mundo de gente de bien.

Esas madres que son como Toya Graham, mujer que vio a su hijo Michael participando en los disturbios de la ciudad de Baltimore, Maryland; y fue por él, demostrando al mundo qué es y cómo debe ser una Madre.


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