Qué pasa con los niños

Tristemente, el mundo se encuentra estremecido por las cosas que hemos descuidado, muchas de las cuales, están fuera de control y algunos no nos atrevemos a reconocer, sobretodo, los que ocupan algún cargo dentro del gobierno, porque no les es grato ser cuestionados o escuchar la frase: “si no puedes, renuncia”. Esto, ha hecho que se minimicen los niveles a los que han llegado las problemáticas sociales, recurriendo a expresiones como: ‘no pasa nada’; ‘no se preocupen’, ‘ya estamos trabajando en ello’; sin embargo, políticos van, políticos viene, y los problemas se hacen más fuertes, al mismo tiempo que se incrementan.

La clase política, lo único que ha hecho es asegurarse a sí misma, sin mostrar un verdadero trabajo que detenga lo que en algún momento fue silencioso, y ahora es escandaloso, porque exhibe los grandes descuidos que padecemos.

Todos pensamos en el desarrollo, pero no en un desarrollo sustentable, porque no estamos trabajando para subsanar las redes sociales. Primero, tuvimos que enfrentar el extravío de la generación presente, que empezó por mostrar no tener reversa, ya que el mayor número de delincuentes así como entra a una prisión también sale, o hasta peor, potencializándose en las calles por la falta de verdaderos programas de readaptación.

Ante esto, viene a mi mente la campaña iniciada por mi amigo Roque Chávez, de Chávez Radio Cast, en donde se señalaba a esta generación como perdida; siendo esto, motivo de controversia, pero los hechos nos hablaban de una realidad preocupante. La controversia, surgió de aquellos que se resisten a aceptar lo que estamos enfrentando, argumentando que no podemos perder la esperanza en nosotros mismos.

Pero si tuviéremos que aceptar que la generación presente (adultos) no está mostrando tener reversa, y que la única esperanza que tenemos son las nuevas generaciones: jóvenes, adolescentes y niños; y ante los hechos de Bullying que se multiplican día con día, seguidos estos de homicidios en los que han participado jóvenes, adolescentes y niños, como es el caso en el estado de Chihuahua, donde varios niños y adolescentes torturaron y dieron muerte a un menor de seis años de edad. Si la generación presente (adultos), no está respondiendo y los hechos nos dicen que algo está pasando con la generación del futuro, entonces, ¿qué le depara a nuestro país?

Dice un dicho: “chango viejo no aprende maromas nuevas”, esto nos habla de lo difícil que puede ser cambiar los vicios que se han arraigado, y que ahora afectan la vida social y política de México, dando lugar a sistemas y estilos que ahogan cualquier posibilidad de cambio. Pero lo más grave, es que estos sistemas son el modelo en el que se están basando las nuevas generaciones, de donde también surgen las figuras paternas; he ahí la razón, por la cual niños, adolescentes y jóvenes reproducen conductas que están superando nuestra capacidad de asombro.

El futuro, se puede hacer todavía más negro a menos que desarrollemos los modelos dentro de las figuras paternas y con los líderes sociales y políticos, para afectar positivamente a estas nuevas generaciones. Es importante remarcar, que los niños son los menos culpables, pero sin niños sanos el futuro es incierto.


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