Las elecciones

En estas elecciones, los políticos insisten en ver con ojos súper optimistas el ambiente electoral, a pesar de la crisis que se vive. Se ha buscado minimizar lo que en realidad es un ambiente de desconfianza y hartazgo por parte de la ciudadanía, siendo éstas últimas elecciones, bajas en participación, con dominio del voto duro y ausencia ciudadana.

No podemos calificar como bueno, malo, grave o extremo lo que está pasando en el ambiente político de nuestro país, porque todos los calificativos se encuentran presentes en este momento. Hay quienes insisten en afirmar que todo está bien porque hay que mantener la confianza en el sistema actual de elecciones en manos del INE, lo cual, es importante para la estabilidad de nuestro país.

Técnicamente, el INE, hace su trabajo para organizar las elecciones e invitar a los ciudadanos a votar, además de prevenir sobre la compra de sufragios, para dar lugar a una elección razonada. Sin embargo, y a pesar del excelente trabajo que realiza el INE, hay quienes buscan ganar una elección con prácticas viciadas que dan pie a gobernantes corruptos, en lugar de enseñar al pueblo a razonar.

Algunos se están aprovechando de la crisis económica para ganar un voto, lo cual, no abona para unas elecciones de calidad. Esto provoca la ausencia del análisis y la falta de valoración, porque las propuestas dejan de ser importantes cuando no existe conciencia ciudadana y aparecen los intereses mezquinos dentro de la política.

Los mismos candidatos, ven las condiciones y las maneras en las que se compite, además de la falta de interés por las propuestas, porque existen ciudadanos que ante la crisis económica y de civilidad son capaces de entregar su voto por unos pesos o por una despensa, lo que no ayuda para nada a la cultura política del país.

Lo mejor para México, es contar con ciudadanos que rechacen este tipo de prácticas, y que sean conscientes que sólo están entregando la fuerza del voto y el destino de México por un beneficio que dura únicamente unos días o quizás una semana cuando mucho.

A causa de esto, se da el desánimo, la desconfianza y el abstencionismo, porque se pierde la esperanza en la decisión del pueblo, único recurso para quitar lo que no nos gusta y poner lo que nos hace falta. El voto, debería de ser nuestra mayor fuerza y el mayor temor de los políticos corruptos, pero cuando pierde su esencia, se da la desconfianza que hoy tenemos. El excelente trabajo del INE organizando y validando las elecciones, se ve desfigurado por esas prácticas amañadas.

La desconfianza, genera lo que en estos días se vio en Chiapas, Guerrero, Oaxaca, por mencionar algunos estados, así como la aparición de boletas con dedicatorias para los partidos políticos y el rechazo hacia la clase política. A pesar de esto, necesitamos aplaudir a los ciudadanos que salen para ejercer su voto porque desean vencer este tipo de vicios antidemocráticos. Pero estos ciudadanos, no pueden lograr mucho solos, porque así como se ocupa de la mayoría para ganar una elección, también se ocupa de la mayoría para cambiar a México. Definitivamente, la clase política tiene un gran reto.

¿Dónde están los políticos limpios que habrán de detonar la fiesta electoral que restaure la confianza ciudadana?


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